martes, 24 de septiembre de 2013

Reseña de RUSH



Para empezar, lamentamos decirles que ésta no es una película sobre el notable trío canadiense de rock progresivo; pero la buena noticia es que, incluso para los que no estén familiarizados con las carreras de autos ni sientan un interés particular por dicho deporte, "Rush" es una cinta que los llevará a sacudirse en sus asientos, a apasionarse con sus personajes y a sentir el vértigo de la velocidad como nunca lo han sentido al acudir a las salas.
El principal responsable de estos logros es, por supuesto, Ron Howard, un tipo que nos ha parecido a veces bastante blando (sinceramente, no nos gustó su celebrada "Apollo 13"), pero que ha probado siempre tener un sentido visual muy poderoso y que, en este caso, saca particularmente la garra para recrear la rivalidad real entre los pilotos de Fórmula 1 James Hunt y Niki Lauda.
No hace daño que los roles principales se encuentren muy bien interpretados, sobre todo en el caso del segundo, ya que si bien las razones comerciales han llevado a que el encargado de Hunt (Chris Hemsworth, el mismísimo "Thor") sea el más promocionado en los afiches, sorprende incluso más el brillante desempeño del que se pone en la piel de Lauda, Daniel Brühl, un español-alemán al que todavía no se conoce demasiado.
Para asumir el reto, Brühl (que llamó ya la atención por su participación en la "Inglourious Basterds" de Tarantino y que ha hecho muchas películas en Europa) tuvo que aprender a hablar inglés con acento austriaco, colocarse prótesis dentales que lo afearon para acercarlo más a la fisonomía de su interpretado y, claro, comportarse con la proverbial mezcla de arrogancia, seriedad y falta de tacto social que distinguían al Lauda de carne y hueso.
Pero lo más difícil llegó probablemente para él en las escenas posteriores del filme, que muestran tanto el momento en que se produjo el feroz accidente que envolvió a su personaje en llamas como las terribles consecuencias del mismo, que, de manera absolutamente impresionante, interrumpieron su carrera únicamente por un par de semanas.
Como lo presenta el guión de Peter Morgan ("Frost/Nixon", "Skyfall"), Lauda regresó tan pronto a las pistas que habían causado su desgracia debido a su voraz afán competitivo y al ya establecido desafío que tenía con Hunt, un británico que, además de encontrarse siempre luchando los títulos con él, poseía una personalidad completamente distinta a la suya, era extremadamente popular y, por supuesto, muchísimo más atractivo.

En ese sentido, y tomando en cuenta el aspecto que tenía el Hunt verdadero, ¿qué mejor opción había para encarnarlo que el tipo que ha derretido a las espectadoras del mundo entero con su personificación del Dios del Trueno? Además, Hemsworth demuestra que es un muy buen actor al lograr brindarle humanidad y carisma a un sujeto tan vanidoso como el que tenía entre las manos.
Mientras recorre ávidamente pistas de competencia de diferentes países con unas cámaras que sabe situar del mejor modo posible tanto en los exteriores como en los interiores de los descomunales vehículos, Howard deja en claro ese sentido del peligro y de la inminencia de un choque mortal que se encontraba tan presente en la Fórmula 1 de los años '70.
Si el metódico Lauda trata de asumir el riesgo con una postura de concentración casi filosófica, Hunt se aferra a su pasión y vive de manera alocada, consciente de que cualquier carrera puede ser la última. Ninguno de ellos es perfecto ni es tampoco un villano, sino dos tipos completamente atrapados en el vértigo subyugante de estas máquinas y en las provocaciones de la implacable competencia.
"Rush" no es de esos trabajos que retroceden y avanzan permanentemente en el tiempo para ahondar en el pasado de sus protagonistas y explicar las causas de sus conductas actuales, y eso podría llevar a pensar inicialmente que presenta una versión superficial de los hechos. Pero lo cierto es que, tal y como está planteada, la cinta logra un balance acertado entre la elaboración de sus personajes y sus fabulosas escenas de acción, sin perder nunca el trepidante ritmo que se requería para justificar un nombre como el de "Rush".
A fin de cuentas, ésta es probablemente la mejor película de competencias automovilísticas de todos los tiempos, así como un trabajo que vuelve a colocar a Howard entre los grandes. Y es también algo que no puede dejar de verse en una pantalla grande, no sólo por sus espectaculares imágenes y su contundente mezcla de sonido, sino por la expresiva banda sonora compuesta por el gran Hans Zimmer.



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